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12/06/2024

10 curiosidades sobre la Catedral de Tarragona

By Laia Borges
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Icono de la ciudad y pieza indispensable para dibujar su silueta, la Catedral de Tarragona esconde innumerables tesoros que sorprenden al visitante. Este templo consagrado a Santa Tecla se ha salvado de los diferentes episodios de destrucción de bienes de la Iglesia ocurridos a lo largo de la historia de nuestro país y, por tanto, conserva muchos elementos originales que dan testimonio de la importancia de este centro espiritual y eclesiástico durante siglos. Hemos seleccionado diez aspectos de la Catedral que queremos destacar por su valor artístico e histórico y, sobre todo, porque explican un relato auténtico que nos acompañará y dará sentido a lo observado en el transcurso de nuestra visita a la Catedral de Tarragona.

1- Los cuernos de Moisés y las barbas de los profetas

1. moises catedral Tarragona
1. Moises Catedral Tarragona

La fachada de la Catedral de Tarragona es única en el territorio: el gótico catalán no produce portadas monumentales como esta que, en cambio, serán abundantes en Francia. En este conjunto escultórico, están representados los apóstoles y los profetas del cristianismo flanqueando una imagen de la Virgen María. 

Entre estos personajes, es fácil identificar a Moisés, que sostiene las Tablas de la Ley y está representado ¡con cuernos! Parece que los cuernos de Moisés son testimonio de un error de traducción del Antiguo Testamento hebreo, dada la similitud entre las palabras para designar ‘cuerno’ (karan) y ‘rayo de luz’ (keren), que sería la interpretación correcta de sus atributos. A su lado, solemne, el rey David: con su indumentaria de monarca, es el único personaje que luce zapatos.

Si observamos atentamente las barbas de los apóstoles y profetas, veremos que algunas han sido delicadamente trabajadas, cada rizo bien definido, mientras que otras, más alejadas de la puerta, son de apariencia más simple. Nos encontramos ante la evidencia de que estos trabajos corresponden a diferentes artistas y a sus respectivos talleres, concretamente a dos figuras destacadas del arte medieval catalán, con un siglo de diferencia entre ellas. 

Por un lado, el maestro Bartomeu de Girona, encargado de dirigir los trabajos de la portada en 1277, quien será autor de los ocho apóstoles más cercanos a la puerta, así como de la imagen de la Madre de Dios. El resto es obra del taller de Jaume Cascalls, con su esclavo más diestro, Jordi de Déu, quienes trabajaron entre 1375 y 1377, con la producción de doce esculturas más y del tímpano de la puerta, que representa el Juicio Final. Son muchas manos para muchas esculturas, con diferencias evidentes entre cabezas y cuerpos –trabajados por separado y con diferentes materiales, en algunos casos– que, aparte de su calidad artística, nunca dejan indiferente a quien las contempla.

2- El dedo del rey Gaspar

2 El dit del rei Gaspar catedral tarragona
2- El dedo del rey Gaspar

En la Catedral de Tarragona encontramos varias representaciones de la Epifanía o Adoración de los Reyes Magos. En todas ellas podemos observar que el rey Gaspar tiene un dedo de tamaño exagerado que señala a Melchor. Para comprobarlo, nos situamos ante la puerta del evangelio (a la izquierda de la puerta principal) donde, en el tímpano, identificamos claramente a los Tres Reyes en el lado izquierdo. 

El dedo de Gaspar nos explica la historia de Melchor y de sus barbas blancas. a pesar de que en las imágenes de la Epifanía siempre vemos a los tres reyes llegando juntos, parece ser que Melchor no fue fiel al acuerdo que había hecho con sus compañeros de viaje y fue a ver al Niño Jesús en solitario, por lo que fue «castigado» con barbas blancas y el eterno dedo acusador de Gaspar, que lo señalará por los siglos de los siglos en la iconografía religiosa.

3- Mujeres en la fachada de la Catedral

3 Dones de la facana de la Catedral
3- Mujeres en la fachada de la Catedral

La imagen femenina destacada de la fachada de la Catedral de Tarragona es, sin duda, la representación de la Virgen esculpida en el parteluz, en el centro de la puerta principal, en una única pieza de mármol romano (con toda probabilidad, una columna reaprovechada del Templo de Augusto que se alzaba en este mismo punto siglos atrás). La joven Madre de Dios carga al Niño Jesús en su cadera, en un gesto universal tan antiguo como la historia de la humanidad: un canto a todas las madres. Esta versión, que aporta tanta naturalidad y movimiento, rompe de raíz con la tradición románica, rígida y hierática, en que la Virgen no es más que la silla que sostiene al Hijo de Dios. 

La Catedral de Tarragona es la más antigua de Europa en la que se muestra a una mujer como parte del estamento civil de la sociedad: es la figura que aparece en el extremo izquierdo del conjunto del Juicio Final de Jaume Cascalls antes mencionado. En este relieve, los personajes que se levantan de sus sarcófagos al son de las trompetas de los ángeles están divididos entre el estamento eclesiástico, a la derecha, y el civil, a la izquierda. La inclusión de una mujer entre estos individuos será revolucionaria en su época. En la fachada también vemos unos rostros ornamentales, entre los cuales, los de algunas mujeres y el de un hombre negro. ¡A ver si podéis encontrarlos!

4- Un templo inacabado: las «chapuzas» de la Catedral

4 Un temple inacabat els nyaps de la Catedral 1
4- Un templo inacabado: las «chapuzas» de la Catedral

Desde el inicio de su construcción en 1171 hasta las últimas estructuras construidas en el siglo XVIII, pasando por su consagración en 1331 o el paro de las obras en 1348 durante la mortífera pandemia de Peste Negra, la Catedral de Tarragona no ha dejado constancia de ningún plano ni nombre de arquitecto a quien atribuir su aspecto actual. 

Es un templo repleto de testimonios de los cambios estéticos –a menudo bruscos– de diferentes épocas y de decisiones tomadas sobre la marcha. Conocidos afectuosamente como «las chapuzas» de la Catedral, estos detalles nos regalan una clase magistral de historia del arte, mientras aprendemos a entrenar el ojo para identificar las transiciones del románico al gótico o bien los rasgos característicos de los estilos renacentista y barroco, o simplemente para reconocer la mano de diferentes artistas y maestros artesanos en los diferentes elementos decorativos del recinto. 

Encontramos algunas «chapuzas» en las naves laterales (en los nervios de crucería, algunos decorados y otros no) o bien en las ventanas de la nave central, que son de diferentes estilos y tamaños. El transepto (la parte que cruza las naves a la altura del altar) es en conjunto una gran «chapuza», ya que muestra estructuras diferentes a ambos lados, echando al garete cualquier sentido de la simetría. Desde aquí, se puede localizar el punto exacto en que se decidió elevar las naves, un «pegote» claramente visible en los pilares que separan el ábside central de los ábsides laterales: ¡una «chapuza» de categoría! 

Se llevan la palma las «chapuzas» de la fachada de la Catedral de Tarragona: una portada gótica encajada torpemente con las secciones laterales de estilo románico que, por si fuera poco, ¡se dejó inacabada! Si miramos hacia arriba, echamos en falta los pináculos y el gablete superior que tendrían que culminar la obra.

5- Un rosetón muy caro

5 Una rosassa molt cara
5- Un rosetón muy caro

Con 11 metros de diámetro, el rosetón de la Catedral de Tarragona es otro de los elementos que más llaman la atención al visitante. La cabeza de Jesucristo esculpido en lo alto nos da la bienvenida al templo, una cabeza que también encontraremos en el interior del rosetón, dominando el recinto. 

Será precisamente en el interior donde podremos apreciar la variedad de colores de los vitrales... o, mejor dicho, su ausencia. En el diseño mayoritariamente «transparente» de sus vidrieras, alrededor de la imagen del Sol central, destacan unas estrellas amarillas con unos círculos rojos que se llevan todo el protagonismo, así como gran parte del presupuesto del rosetón. El amarillo de plata, elaborado con sulfuro de plata, y el rojo vivo e intenso, que se obtiene con polvo de oro, son los colores más caros de conseguir en la época.

6. El puzle de los vitrales de la Catedral de Tarragona

6. El trencaclosques dels vitralls de la Catedral de Tarragona
6. El puzle de los vitrales de la Catedral de Tarragona

Entre los elementos originales que conserva el templo tarraconense, destacamos el conjunto de sus magníficos vitrales, restaurados en 1956 por Jeroni Granell, autor de algunas de las piezas modernas que hoy lucen en el recinto. Durante la Guerra de Independencia o Guerra del Francés, episodio trágico que arrasó la ciudad entre 1811 y 1813, cuando la Catedral sirvió de hospital y refugio, la retirada de los vitrales fue clave para garantizar su conservación. Cuando se volvieron a instalar, se cambiaron de lugar algunas piezas, creando un complejo rompecabezas de vitrales. Este es el caso de las vidrieras de la Capilla del Baptisterio (la primera entrando en el templo, en la nave derecha), cuyos paneles pueden contemplarse en parte en la Capilla de Santa María de los Sastres (al fondo, a la izquierda del altar). 

De la Capilla del Baptisterio destacamos la imagen del bautismo de Jesús, un panel de la sección central, original del siglo XIV, que muestra el agua bautismal con unos azules brillantes e intensos. En la Capilla de los Sastres encontramos, además, el vitral de la Anunciación, con fragmentos originales de 1359 del maestro Guillermo de Letumgard, donde volvemos a apreciar de forma inequívoca el preciado color amarillo de plata.

En una de las capillas de la familia Cardona, en la nave izquierda, veremos algunos vitrales rotos: fue el intento criminal de unos bergantes que intentaban entrar a robar al templo rompiendo ventanas a pedradas… ¡Menos mal que les pillaron a tiempo!

7. Las puertas del órgano 

7. Les portes de lorgue
7. Las puertas del órgano 

El órgano de la Catedral de Tarragona es otra joya original del siglo XVI. Se trata de un órgano de cinco teclados (tres para manos y dos para pies), cuyo mecanismo musical ha sido restaurado y sustituido varias veces –la última, en 2013–. Del órgano, nos llaman especialmente la atención sus inmensas puertas batientes, ahora siempre abiertas. 

Son obra del pintor italiano Pietro Paolo de Montalbergo, conocido como Pere Pau cuando trabajaba en Cataluña. Nos informa Joan Amades, célebre etnólogo y folclorista, que Pere Pau no hizo bien los cálculos presupuestarios para esta obra, dedicando más tiempo y esfuerzo que lo previsto inicialmente. Descontento con el pago, firmó la obra con ocho letras P que corresponden al lamento: “Pere Pau pintor pinta puertas por poco precio”. Pero si Pere Pau no quedó satisfecho, aún menos lo estuvo el también pintor Pere Serafí, que habiendo trabajado en el proyecto junto a su tocayo, ¡no vio ni un céntimo!

8. La Capilla de Santa Tecla 

8. La capella de Santa Tecla
8. La Capilla de Santa Tecla 

La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Tarragona fue construida bajo la advocación de Santa Tecla, patrona de la ciudad, de quien se custodia una reliquia –un brazo– desde 1321. Dentro del templo, hay muchos elementos decorativos dedicados a la santa, como los relieves del altar mayor –finísima obra de mármol blanco datada en el siglo XIII, de estilo románico– o bien los de la predela (o franja inferior) del retablo mayor, justo detrás del altar, entre otros. 

Pero Santa Tecla también tiene capilla propia, construida en el siglo XVIII en estilo barroco tardío o clasicista, que acoge el relicario con su brazo. La ubicación de la capilla anuló el acceso lateral a la Catedral que se abría en ese punto. La capilla no contiene ni rastro de madera o elementos inflamables, de acuerdo con la prohibición expresa del rey Carlos III a fin de evitar incendios. Materiales nobles como el jaspe de Tortosa, la piedra negra de Valls o el mármol blanco de Carrara (Italia) lo convierten en un espacio imposible de pasar desapercibido por el visitante. El diseño intrincado y magnífico del suelo, hoy casi oculto bajo los renglones de bancos de oración, lucía con plenitud en el pasado, cuando cada cual tenía que traer su propio reclinatorio si no quería arrodillarse directamente en el frío suelo. Acompañando las escenas de los martirios de la santa, las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, templanza y fortaleza. ¿Podéis adivinar quién es quién?

9. Un retablo bestial… con muchas bestias

9. Un retaule bestial… amb moltes besties
9. Un retablo bestial… con muchas bestias

El retablo mayor es uno de los mayores exponentes de la escultura gótica catalana, obra de alabastro del maestro Pere Joan y su taller, realizado en la primera mitad del siglo XV. A primera vista, ya se ve que es un retablo «bestial», con múltiples imágenes y relieves ricamente enmarcados y profusamente trabajados de vírgenes, santos y mártires, entre escenas de la vida de Jesucristo. Sin embargo, estamos utilizando la analogía de lo «bestial» en su sentido más literal. Para entenderlo, tenemos que fijarnos bien en el zócalo y la predela, que son las dos franjas inferiores de esta obra colosal. 

Aquí encontraremos multitud de animales representados: en el zócalo, como elemento decorativo inspirado en la naturaleza; en la predela, como parte de la narración de los martirios de Santa Tecla. Vale la pena poner especial atención a esta sección para ver la mano experta de Pere Joan, a quien se atribuye directamente el trabajo, y así admirar su destreza. No nos sorprenderá saber que este artista era hijo de Jordi de Déu, el esclavo de Jaume Cascalls, ambos autores de una parte de las esculturas de la fachada del templo. 

Una exploración atenta de los animales (reales y ficticios) representados en los diferentes espacios de la Catedral de Tarragona –de la capilla de Santa Tecla hasta el claustro, de la capilla del Santo Sepulcro a la Sala del Tesoro– nos regalará una cantidad extraordinaria de ejemplos, de diferentes materiales y estilos. ¡Os proponemos buscar y encontrar todos los que podáis! Puede ser una forma divertida de visitar la Catedral de Tarragona con los pequeños de casa. [Quien encuentre el caracol en el zócalo del retablo mayor, ¡tiene puntos extra!]

10. El tiempo pasa a toque de campana 

10. El tiempo pasa a toque de campana 
10. El tiempo pasa a toque de campana 

La Capona, la Tecla, la Prima, la Clásica… Son los nombres de algunas de las 19 campanas de la Catedral de Tarragona que marcan las horas y las celebraciones extraordinarias de la ciudad desde hace siglos. Hoy en día, un sistema automatizado controla los diferentes toques de campana ordinarios, mientras que el toque manual prácticamente se llegó a extinguir a finales del siglo pasado. Después de una muy necesaria limpieza y restauración del campanario que ha permitido recuperar el toque manual, campanas como la Fructuosa y la María Asunta, ambas del siglo XIV, se continúen haciendo oscilar «a la catalana» hasta «hacerlas sentar» en posición invertida, mientras se hacen repicar con alegría y energía las campanas restantes. La Capona, la inmensa campana del siglo XVI de 5 toneladas de peso, continúa marcando las horas y llamando a la oración desde el templete superior del campanario. Todo esto, gracias a un renovado y motivado equipo de campaneros que han logrado volver a poner en valor este arte centenario, declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el año 2022. 

La visita al campanario nos reserva muchas sorpresas, como las inscripciones medievales que nos acompañan durante el ascenso por varias escaleras de caracol, además de garantizar una panorámica extraordinaria de la ciudad. A medio camino, la Sala de los Relojes no solo guarda los mecanismos de los ingenios que han marcado el tiempo en la ciudad, sino que también es testimonio y protagonista de episodios históricos más recientes, como la Guerra Civil.

En la Catedral de Tarragona, el tiempo discurre desde el subsuelo romano hasta la campana de los cuartos, que corona la torre. El tiempo es maleable, alargándose infinitamente y acortándose alarmantemente, perdiendo completamente la noción del mismo mientras paseamos y descubrimos el templo tarraconense. Las agujas del reloj del interior de la Catedral, a la derecha del altar major, señalan el fin de esta visita en la que nos ha faltado tiempo para hablar del claustro, del Museo Diocesano y de tantas otras curiosidades, que no son sino ventanas en el tiempo que nos permiten entender mejor el pasado. Acompañarnos a seguir descubriendo la Catedral en persona y en los diferentes artículos que ofreceremos sobre el tema. 

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Laia Borges
Antropóloga con vocación aventurera, ha combinado sus viajes con una carrera dedicada a la promoción de la cultura. Después de vivir unos años en México y EE. UU., vuelve a Catalunya para consolidar su camino haciendo lo que más le gusta: comunicar el patrimonio y la historia del país con pasión, rigor y simpatía.

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